Somos todos unos farsantes: sobrevivimos a nuestros problemas.

El cinismo de la soledad extrema es un calvario que la insolencia atenúa.

Objeción contra la ciencia: este mundo no merece la pena de conocerlo.

La palidez nos muestra hasta dónde puede el cuerpo comprender al alma.

En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar.

Si alguna vez has estado triste sin motivo, es que lo has estado toda tu vida sin saberlo.

La tristeza: un apetito que ninguna desgracia satisface.

Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.

A la deriva en lo Indeterminado, me aferro al menor pesar como a un salvavidas.

He perdido en contacto con los hombres todo el frescor de mis neurosis.

En el pesimista se conciertan una bondad ineficaz y una maldad insatisfecha.

¿Por qué retirarnos, por qué abandonar la partida cuando nos quedan aún tantos seres a quienes decepcionar?

Sin la esperanza de un dolor aún mayor, no podría soportar éste de ahora, aunque fuese infinito.

Un enfermo me decía: "¿Para qué sufro yo mis dolores si no soy poeta para vanagloriarme o servirme de ellos?"

todo esto está extraido del libro Silogismos de la amargura de Emile Cioran

por mi parte, no tengo mucho más que decir. ha llegado el final del camino, estoy harto de luchar, estoy harto de intentar comprender, y de intentar sobrevivir. la vida solo me corresponde con bofetadas, y todo ser humano tiene un límite...

nunca volverá a salir el sol en mi corazón...